Ignacio A. Duhalde - Lic. En Gerencia de Empresas (UNDAV), Lic. en Administración Agropecuaria (UNAJ) (29).
Durante mi etapa en la escuela secundaria, la convivencia entre estudiantes de distintos niveles socioeconómicos dejaba en evidencia desigualdades que a veces eran difíciles de ignorar. Recuerde claramente cómo algunos compañeros llegaban con materiales de estudio de última generación, participaban en actividades extracurriculares costosas o contaban con profesores particulares para reforzar las materias más complejas. Por otro lado, había quienes, con mucho esfuerzo, dependían exclusivamente de los recursos disponibles en la escuela: libros de la biblioteca, apuntes prestados o incluso de la solidaridad de compañeros más privilegiados. Un momento que me marcó fue en un proyecto grupal donde debíamos construir una maqueta. Mientras algunos podían comprar materiales de alta calidad y hasta acceder a herramientas específicas, otros apenas lograban colaborar con lo básico, como cartón reciclado o restos de materiales caseros. Esto generaba una sensación de desigualdad profunda, no porque...