Karina Soria. Técnica en Niñez, Adolescencia y Familia.
Mi experiencia de alguna situación de desigualdad en el ámbito escolar la recuerdo en la secundaria, en la clase de educación física sobre todo, como venimos compartiendo la mayoría. Más allá de la diferenciación entre los varones que solo hacían fútbol y las chicas vóley o hándbol, también reconozco que con mi grupo de amigas nos sentíamos un poco excluidas, porque no elegíamos la opción de gimnasia artística o danza, es decir se daban por sentado gustos o deseos que deberíamos tener, y si no los tenias eras “raro o rara”. En este sentido me parece apropiado mencionar a Claudia Korol (2007), quien destaca dos momentos donde el género se pone en juego según sea varón o mujer: la elección de la carrera, la incorporación al mundo laboral y el desarrollo de la carrera profesional. Solo a modo de ejemplo, se puede mencionar que, a pesar de los esfuerzos por establecer igualdad de género en los cargos jerárquicos universitarios, la cúpula de las universidades en Argentina están ocupadas por varones. El currículum escolar puede reproducir o perpetuar desigualdades de género si no se diseñan e implementan estrategias para abordar estas cuestiones, por lo cual es importante la revisión y actualización de contenidos, promoción de la igualdad de género, proporcionar capacitación y recursos para que los docentes puedan abordar las desigualdades de género en el aula y en la escuela en general.

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